«Desplome del 48% en Consumo de Lácteos»

En los primeros dos meses de 2024, el sector lácteo en Argentina enfrentó una marcada disminución en sus ventas, reflejando una caída que alcanzó hasta un 48% en ciertos productos como postres lácteos, flanes y leches chocolatadas, según informó Efe5Noticias.com. Este fenómeno es parte de una tendencia más amplia que muestra un descenso generalizado en el consumo de alimentos, exacerbado por una alta inflación y una disminución en el poder adquisitivo de los consumidores.

El análisis del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA) destaca que el volumen de productos lácteos vendidos disminuyó en un 17,3%, mientras que los litros de leche equivalentes se redujeron en un 12,7%. Este declive es aún más notable en productos específicos, como las leches saborizadas y el polvo de leche, con caídas del 45,1% y 37,1% respectivamente. Estos números sugieren una reconfiguración del comportamiento de compra de los consumidores, quienes parecen optar por productos más básicos y económicos ante la escalada de precios.

La situación económica ha afectado particularmente a los segmentos medios de la población, quienes tradicionalmente definen los mayores niveles de consumo de productos lácteos. La primarización del consumo se evidencia en la preferencia por productos como leches no refrigeradas y quesos fraccionados al peso, a expensas de aquellos de mayor valor agregado. Esto ha tenido un impacto considerable en el valor del mix de ventas, resultando en menores ingresos para los productores y comercializadores de estos productos en el mercado interno.

Con la asunción de Javier Milei como presidente y los cambios en las políticas económicas, se anticipan ajustes significativos en el mercado lácteo. La eliminación de los derechos de exportación y la adopción de un tipo de cambio competitivo podrían alterar la estructura del mercado, desplazando el foco del mercado interno hacia la exportación. Según el OCLA, se espera que la proporción de leche destinada al mercado externo aumente, modificando potencialmente la dinámica de precios y la disponibilidad en el mercado local.

Este nuevo contexto económico plantea incertidumbres sobre el futuro del consumo de productos lácteos en el país. La traslación de los precios internacionales al mercado interno, combinada con la inflación y la continua erosión del poder adquisitivo, podría desencadenar cambios en los patrones de consumo. El sector lácteo, por lo tanto, se encuentra en un punto crítico, con la necesidad de adaptarse a una realidad económica fluctuante y desafiante, que demanda estrategias innovadoras para mantener la viabilidad y competitividad en el mercado.